Muchas personas creen que hablar bien inglés significa hablar como un nativo. Pero ¿es realmente ese el objetivo? Quizá perseguir esa perfección sea precisamente una de las cosas que más están frenando a muchos adultos cuando aprenden un idioma.
Vivimos en una sociedad que premia la excelencia. Desde pequeños aprendemos que sacar un diez es motivo de orgullo y que cuanto más perfecto sea el resultado, mejor.
Querer mejorar es algo positivo.
El problema aparece cuando esa búsqueda de la perfección se convierte en una exigencia constante que termina generando frustración.
El inglés no escapa a este fenómeno.
De hecho, muchos adultos siguen viviendo el aprendizaje del idioma como si continuaran en el colegio. No es casualidad que muchas personas sientan rechazo hacia un libro de texto o hablen del inglés como «la asignatura que siempre se me dio mal».
Y, sin darnos cuenta, trasladamos esa misma mentalidad al aprendizaje de una lengua.
Pensamos que aprender inglés consiste en hacerlo todo bien.
Y si no podemos hacerlo perfectamente… mejor no hacerlo.
¿Por qué queremos hablar como un nativo?
Si preguntamos a muchas personas cuál sería su objetivo ideal al aprender inglés, la respuesta suele parecerse bastante a esta:
«Quiero hablar como un nativo.»
Es una idea que aparece constantemente en la publicidad.
Profesores nativos.
Habla como un nativo.
Pronuncia como un nativo.
Las redes sociales también contribuyen a reforzar esa imagen. Es muy fácil encontrar vídeos explicando «cómo hablan realmente los nativos» o corrigiendo pequeños detalles de pronunciación como si cualquier diferencia fuera un problema.
Y poco a poco acabamos creyendo que ese debería ser nuestro objetivo.
Pero quizá la pregunta no sea:
¿Cómo hablan los nativos?
Sino:
¿Necesito hablar como un nativo para comunicarme bien?
El problema no es querer mejorar
Querer mejorar la pronunciación es una buena idea.
Querer sonar más natural también.
El problema aparece cuando convertimos ese objetivo en una condición para sentir que hablamos bien.
La realidad es que alcanzar una pronunciación idéntica a la de un hablante nativo depende de muchos factores: la edad a la que empezamos a aprender, el tiempo de exposición al idioma, el entorno lingüístico, la experiencia previa e incluso factores individuales relacionados con la percepción de los sonidos.
Eso no significa que no podamos mejorar muchísimo.
Significa que hablar perfectamente como un nativo no debería ser la medida con la que evaluamos nuestro progreso.
Porque entonces ocurre algo curioso.
Muchas personas que se comunican perfectamente bien sienten que hablan fatal simplemente porque mantienen un acento español.
Y esas dos cosas no son incompatibles.
Incluso los hablantes nativos tienen acento
Hay una frase que escuchamos con frecuencia:
«Los españoles hablamos fatal inglés.»
Sin embargo, la mayoría de las veces esa afirmación no refleja la realidad.
Lo que suele ocurrir es algo mucho más sencillo.
Se nota nuestro acento.
Y eso no significa que la comunicación no funcione.
De hecho, todos hablamos con algún acento.
También los hablantes nativos.
Un irlandés, un escocés, un australiano o un estadounidense no hablan exactamente igual.
Incluso entre ellos existen diferencias de pronunciación que, en ocasiones, dificultan la comprensión.
Si aceptamos esa diversidad dentro de una misma lengua, ¿por qué exigimos que un estudiante de inglés suene exactamente igual que un hablante nativo?
El verdadero objetivo es hacerse entender
En lingüística aplicada existe un concepto que nos parece mucho más útil que el de «hablar como un nativo»: la inteligibilidad.
Es decir, que la otra persona pueda entendernos con claridad.
Porque comunicarse no consiste en impresionar.
Consiste en transmitir un mensaje.
Y eso puede lograrse con un acento español, argentino, italiano, francés o japonés.
Hablar con claridad no significa perder nuestra identidad lingüística.
Significa que la comunicación funciona.
Cuando dejamos de perseguir la perfección absoluta y empezamos a centrarnos en comunicarnos, aprender se vuelve mucho más natural.
No hace falta ser el Messi del inglés
Nos gusta utilizar esta comparación porque resume muy bien la idea.
Messi probablemente sea uno de los mejores futbolistas de la historia.
Pero el fútbol no está formado únicamente por Messi.
Existen miles de jugadores profesionales que disfrutan de su trabajo, ganan títulos y desarrollan carreras extraordinarias sin ser el mejor jugador del mundo.
Con el inglés ocurre exactamente lo mismo.
No hace falta ser el Messi del inglés.
Hace falta poder participar en una reunión.
Responder una llamada.
Presentar una idea.
Negociar con un cliente.
Viajar con tranquilidad.
Conocer personas.
Resolver un problema.
En definitiva, hace falta utilizar el idioma.
Porque una lengua no se aprende para impresionar a nadie.
Se aprende para comunicarse.
Y ese objetivo está mucho más cerca de lo que muchas personas creen.
En Mr Brown English creemos que…
Creemos que una buena formación no debería hacer que las personas persigan una perfección inalcanzable.
Debería ayudarles a comunicarse cada vez con más confianza.
Por eso trabajamos la pronunciación para mejorar la claridad, no para eliminar el acento.
Corregimos para ayudar a avanzar, no para señalar errores.
Y diseñamos nuestras clases para que cada persona se atreva a utilizar el idioma desde el primer día.
Porque aprender inglés no consiste en hablar como otra persona.
Consiste en encontrar tu propia voz en otro idioma.
¿Y tú?
¿Alguna vez has sentido que hablabas «mal» inglés simplemente porque no sonabas como un hablante nativo?
Nos encantará leerte en los comentarios.