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Retomar el inglés después de un parón puede resultar mucho más difícil de lo que esperábamos. Pero no siempre por el motivo que creemos. Muchas veces el problema no es el idioma. Es todo lo que sentimos al volver a enfrentarnos a él.
Cada septiembre escucho frases muy parecidas.
«Seguro que ya se me ha olvidado todo.»
«Hace meses que no hablo inglés.»
«Este año no sé si voy a poder con todo.»
Y, para qué vamos a engañarnos, es normal.
Volver a la rutina ya cuesta de por sí. Si además le sumamos el miedo a haber perdido fluidez, la sensación de que vamos a ir más lentos o la presión de volver a hablar un idioma que hace tiempo que no utilizamos, es fácil que aparezca esa pereza que todos conocemos.
Con el tiempo me he dado cuenta de que retomar el inglés no consiste solo en volver a las clases, los libros o el vocabulario.
También consiste en retomar emociones.
Y quizá ahí esté una de las claves.
¿Qué ocurre cuando dejamos de practicar un idioma?
Muchos adultos tienen la sensación de que, después de un parón, todo el esfuerzo realizado ha desaparecido.
Pero aprender un idioma no funciona como una pizarra que se borra de un día para otro.
Es normal perder algo de agilidad. Puede costarnos encontrar una palabra o tardar un poco más en construir una frase. Sin embargo, gran parte de lo aprendido sigue ahí.
Lo que necesita es volver a activarse.
Igual que ocurre cuando retomamos el deporte después de unas semanas o volvemos a tocar un instrumento que llevaba tiempo guardado.
No empezamos de cero.
Necesitamos recuperar el ritmo.
Lo primero que solemos perder no es el inglés. Es la confianza. 
Hay algo que observo con mucha frecuencia en clase.
Después de un parón, muchos alumnos hablan menos de lo que realmente podrían.
No porque sepan menos.
Sino porque dudan más.
Piensan demasiado cada frase.
Les preocupa equivocarse.
Y esa inseguridad acaba afectando mucho más a la comunicación que el propio nivel de inglés.
Curiosamente, cuando recuperan la confianza, gran parte del idioma vuelve a aparecer casi de forma natural.
Por eso creo que retomar el inglés no consiste únicamente en recordar contenidos.
También consiste en volver a confiar en que somos capaces de comunicarnos.
El verdadero problema muchas veces son nuestras expectativas.
Creo que aquí cometemos un error muy habitual.
Esperamos volver exactamente al punto en el que lo dejamos.
Queremos recordar todo desde la primera clase y recuperar la fluidez en muy poco tiempo.
Y cuando eso no ocurre, sentimos que hemos retrocedido muchísimo.
Quizá el problema no sea el parón.
Quizá el problema sea exigirnos demasiado al volver.
Aprender un idioma nunca ha sido una línea recta. Hay momentos en los que avanzamos mucho y otros en los que simplemente mantenemos el contacto con la lengua.
Y ambas etapas forman parte del aprendizaje.
Volver no significa empezar desde cero.
Quizá esta sea la idea más importante que intento transmitir cada septiembre.
Volver no significa que todo el camino recorrido haya desaparecido.
Significa volver a poner en marcha algo que ya habíamos construido.
Volver a escuchar.
Volver a hablar.
Volver a confiar.
Y eso lleva un poco de tiempo.
Así que, si este septiembre sientes que te cuesta retomar el inglés, intenta cambiar la perspectiva.
En lugar de pensar en todo lo que crees que has perdido, piensa en todo lo que ya has conseguido.
Porque no se ha borrado todo.
Solo necesitas volver a activarlo.
Y, créeme, ese primer paso suele ser mucho más pequeño de lo que imaginamos.
Y si, además del parón, sientes que lo que realmente te bloquea es el miedo a hablar o a equivocarte, quizá te interese leer este otro artículo donde profundizamos precisamente en ese tema:
👉 ¿Por qué nos da tanto miedo hablar inglés? El papel del error en el aprendizaje
https://mrbrownenglish.com/miedo-a-hablar-ingles/