1. La motivación para aprender suele venir de situaciones como: lo necesito para conseguir un mejor trabajo. Esto conlleva una desesperación y una urgencia que hacen de ello una combinación explosiva. En general, cuando pregunto para qué necesitan el inglés, es para tener 3 niveles más en 15 días. Este tipo de cosas generan una frustración enorme, ya que es imposible de conseguir, y hacen que la gente empiece y deje una y otra vez, normalmente culpando al método y/o profesor y/o academia. También he visto casos de gente que odiaba el inglés y que solo lo estudiaba obligado por un jefe/jefa, madre/padre o contexto laboral actual. Es muy difícil tener una motivación interna que nos haga estudiar inglés con cierto placer, pero hay que encontrarla. ¿Cómo? Lee el siguiente post ¿Cómo motivarme para aprender inglés? para más ideas.
  2. Objetivos claros y realistas: saber bien a dónde quiero llegar es fundamental, pero ser realista en cuanto a esa meta es tan importante como la meta en sí. Sin ánimo de ofender a nadie, pero cuando alguien te dice que vas a aprender inglés en 3 semanas o que vas a pasar de nivel en uno o dos meses, básicamente miente. El problema es que todos queremos creer que es verdad, queremos creer que vamos a ser la excepción a la regla, porque la realidad es que nada que sea mínimamente difícil se consigue sin un cierto esfuerzo. Un nivel bajo suele llevar menos tiempo, pero eso no significa que en 2 meses hayamos pasado de nivel 0 a nivel 3. Y ya ni hablar de niveles más altos que implican más tiempo. Un objetivo claro puede ser presentarse a un examen internacional, prepararse para un examen estas características, y ya teniendo el nivel necesario, puede llevarnos entre 6 meses y un año, menos de eso es prácticamente imposible, a menos que tengas un nivel superior al del solicitado en el examen, pero es no suele ocurrir.
  3. El inglés no tiene el mismo origen que el español, si bien tiene muchas palabras de origen latino que hace que nos suene de algo, sus estructuras y mayoría de vocabulario no son de origen latino. Si estudiáramos italiano, francés o portugués, veríamos muchas dificultades en ciertos aspectos: pronunciación (en francés sobre todo), tiempos de verbo, etc. Ahora bien, son idiomas que leyéndolos posiblemente entendamos gran parte de lo que dicen aún sin haberlos estudiado jamás, el origen en común con el español hace que sea más fácil aprenderlo, pero más fácil no quiere decir que lo aprendamos en dos semanas, sino respecto al aprendizaje del inglés. Mucha gente me dice que el inglés es fácil, cuando dicen esto no sé bien a qué se refieren, siempre imagino que es gente que conoce la gramática inglesa en profundidad y la compara con otras más complejas, porque la realidad es que el inglés tiene una estructura muy cuadriculada y bastante simple, los verbos no se conjugan por sujeto y eso simplifica bastante las cosas. Pero claro, estamos dejando de lado la dificultad más grande que tiene este idioma, la fonética, que es bastante arbitraria y donde, diría yo, las excepciones aparecen así porque sí. Letras mudas, combinaciones que a veces son un sonido y a veces otro, vocales que no existen en español, consonantes que no existen en español. Esto lleva a dos problemas básicos y fundamentales: 1) nos cuesta pronunciarlo correctamente = sentimos que hablamos mal (el famoso yo entiendo todo, pero no puedo hablar), nos da vergüenza la forma en la que hablamos y 2) nos cuesta muchísimo entender, porque sí, cuando alguien me dice que entiende todo y no puede hablar, es más que evidente que se trata de un A1/ A2 o como mucho B1, gente que tiene B2 para arriba suele quejarse de la realidad innegable, no entendemos todo ni a todos, a veces entendemos a alguien como la reina Elizabeth II, pero no entendemos al común de los mortales.
  4. Falta de una buen guía, la elección del profesor es fundamental. Creer que una persona que habla inglés es profesor es uno de los errores más habituales. Este error me hace tanta gracia que cada vez que viajo al Reino Unido y voy por la calle digo ‘cuántos profes de inglés’, porque eso es lo que ocurre realmente, cualquier persona con pasaporte británico o estadounidense se convierte inmediatamente en profesor de inglés ni bien aterriza en España. Da igual el tipo de formación que tenga, habla inglés = puede enseñarlo. Es la asociación libre de ideas más típica y errónea que conozco. Por esta regla de tres, todos los ciudadanos de habla hispana somos profesores de español, así porque lo hablamos podemos enseñarlo. Con esto no quiero decir que no haya profesores nativos que estén realmente formados, de hecho en nuestra exhaustiva selección de profesores nos encargamos de que esto sea el principal requisito: la formación, y no hablo de cualquier formación, léase ‘soy abogado, tengo un título, puedo dar clases de inglés’, no hablamos de formación para enseñar inglés. Nunca les pasó saber mucho de algo, ser incluso expertos, pero no tener ni idea de cómo explicarlo?, bueno esto sería más o menos lo mismo.  Esto significa que un buen profesor no es necesariamente aquel que posee un pasaporte británico, es aquel que se ha formado y sabe trasmitir esos conocimientos de manera clara y eficaz. Busca un buen profesor, no es difícil darte cuenta o distinguir uno bueno de uno malo, guíate por tu instinto, prueba alguna clase y verás que es fácil notar cuando un profesor está haciendo un buen trabajo.
  5. Dejar de ser tan perfeccionista, ser más realista y menos demandantes con nosotros mismos. Cuando hablo de perfección me refiero a gente que si no habla perfecto ya piensa que habla mal y lo evita, la práctica hace al monje, así que esto no va a servir. Hablar perfecto es otro imposible, nadie habla perfecto ni siquiera su propio idioma, ¿por qué hay que hablar inglés perfecto? no es necesario. Ser más realista refiere a que debemos tener en cuenta que estamos hablando una segunda lengua, que posiblemente aprendimos de grandes y que no hay razones para tener que hablarla igual que nuestra lengua madre. Menos demandante sería lo ideal, seguir esforzándonos por mejorar, pero siendo menos crueles con nosotros mismos y alegrándonos por los pequeños avances que hagamos.

Hay muchas razones más que la gente suele alegar como razón para no poder aprender inglés. Muchos hablan del hecho de que en España se doblen las películas, algo que no veo como razón fundamental, no digo que no acompañe, pero no es el principal motivo.

Otros tantos creen que se debe a que los que hablamos español lo tenemos muy difícil, no podría estar más en desacuerdo con esta afirmación. No hay nada genético, ni físico, ni nada similar que nos impida hablar inglés. Sí, será sin dudas más complicado lograr una buena pronunciación si empezamos a estudiar de grandes y/o si tenemos un mal oído.

Las razones son varias como se puede ver y seguramente me estoy dejando fuera mucha más, pero creo que si las 5 razones que enumeré como principales se tienen en cuenta, lo más probable es que consigas vencer la barrera y superar esos problemas que te da el inglés.

Para información sobre clases de inglés o si quieres conocer tu nivel de forma gratuita: http://www.mrbrownenglish.com

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